Estas líneas están dedicadas a esta clase especial de nuestra sociedad, la llamada “clase política”, sí, especialmente a los señores parlamentarios, esos que graban comerciales para el canal del fútbol mientras se debaten importantes leyes, esos honorables personajes que se asignan bonos porque está cara la bencina (aunque en realidad no gastan tanto), esos que pelean a diario a través de los medios por temas sin importancia, esos que cuando están en campaña prometen el cielo y la tierra, están en todos lados, en las ferias libres, con la gente, y una vez que son elegidos desaparecen, esos que llevan a toda la familia a trabajar con ellos y lo niegan públicamente a pesar de las pruebas expuestas, esos, esos son nuestros legisladores, seres que viven otra realidad, no la de cualquier persona que tiene que luchar a diario con el transantiago, con el difícil y caro acceso a la salud y a la educación, con los jefes incomprensivos que no entienden que si llegas tarde al trabajo no es por gusto, ya que no puedes hacer volar a la micro o tele transportarte para llegar al trabajo…

Lamentablemente ocupar estos cargos es sinónimo de ganar mucho y trabajar poco, porque… ¿se sanciona a un parlamentario que no llega a la discusión de alguna ley? No lo tengo claro, pero se que a mi me descontarían el día por no ir a trabajar y estaría en la mira de mis superiores sin duda, pero ¿quién sanciona a estos personajes? Creo que es más fácil ver a un parlamentario en TV que en el congreso… Hay muchas cosas que yo no entiendo del poder legislativo, como por ejemplo ¿por qué hay leyes “durmiendo” desde hace tantos años? Si tienen tiempo para andar grabando comerciales, y andando tanto en auto (para justificar esa asignación) ¿como no van a tener tiempo para revisar esas leyes? ¿como se puede confiar en gente que dice tener vocación de servicio y sin embargo ganan mucho más que la media de la población? Los gastos en “impuestos, salud y previsión” de cada senador, son el sueldo soñado de muchos chilenos, para muestra un botón y de bonus la dieta de los diputados:
¿Será que en realidad necesitan ganar tanto? ¿Acaso algo de esto va en beneficio de la gente que los elige?
¡Que rabia! me siento tan estafado por estos tipos, como con el lanza que me robo el celular en el centro de Santiago, a menos de 2 cuadras de la casa de gobierno.








Sin embargo lo que obtuve de ese diálogo, fue apoyo, comprensión, otros puntos de vista de una misma situación y un rico café cortado más un sándwich. Estoy consciente de que no se llega a conocer a alguien con una simple conversación, y que puedo estar equivocado con mi cambio de percepción, pero esto me dio pie para reflexionar acerca del tema.
